Casi todos los incidentes entran por una contraseña reutilizada, un correo abierto con prisa o un sistema sin actualizar. Cerramos esas puertas y preparamos a tu empresa para el día en que algo falle.
de los incidentes se evitan con cuatro medidas básicas.
es el plazo legal para notificar una brecha a la AEPD.
de entrada habituales: contraseña, correo y software sin actualizar.
de restauración al trimestre: sin eso, no tienes copia.
Los ataques automatizados no eligen víctima por tamaño: prueban miles de puertas y entran por la que está abierta. Por eso la mayoría de empresas afectadas son pequeñas, y por eso el mito de «a mí quién me va a atacar» sale caro. La factura no llega por el ataque en sí, sino por la parada de actividad, la recuperación de datos, los avisos a clientes y las posibles sanciones.
La buena noticia es que no hace falta un presupuesto grande para cerrar las tres vías por las que entra casi todo: una contraseña reutilizada, un correo con un enlace que alguien abrió con prisa y un sistema sin actualizar durante meses. Hace falta constancia y que alguien sea responsable de revisarlo. La seguridad no es un producto que se compra una vez, es un hábito que se mantiene.
Primero lo que más protege por menos dinero. Después, si hace falta, lo demás.
Un diagnóstico claro de accesos, copias, actualizaciones y puntos débiles, con una lista priorizada por lo que más protege con menos esfuerzo. Sin informes de 200 páginas que nadie lee.
Activamos verificación en dos pasos en correo, banca y administración, ordenamos quién tiene acceso a qué y cerramos las cuentas que sobran.
Copias automáticas, cifradas y fuera de la oficina, con pruebas de restauración periódicas y un tiempo de recuperación conocido, no supuesto.
Sistemas, servidores y CMS al día, con antivirus gestionado. Muchas intrusiones aprovechan fallos con parche disponible desde hace meses.
Media hora bien invertida para que cualquiera reconozca un correo fraudulento. El factor humano sigue siendo la puerta más usada, y también la más fácil de reforzar.
Qué hacer, en qué orden y a quién llamar si pasa algo. Escrito antes, cuando se puede pensar con calma, y no el día del susto.
Trabajamos por entregas y con precio cerrado desde el principio: sabes qué recibes, cuándo y por cuánto.
Revisamos accesos, copias, actualizaciones y configuración. Salimos con una lista priorizada y un presupuesto cerrado.
Doble factor, copias verificadas y parches al día. Es lo que corta la mayoría de incidentes y se puede hacer en días.
Gestor de contraseñas, permisos por rol, altas y bajas de personal y un plan de respuesta escrito.
Repasos programados y pruebas de restauración. La seguridad se mantiene o se pierde; no existe el «ya está hecho».
Son dos cosas distintas y las dos hacen falta. Puedes hacerlo casi todo bien y aun así tener un mal día: por eso la copia de seguridad probada —probada de verdad, restaurando un archivo al azar cada cierto tiempo— es la última red que evita que un susto se convierta en un cierre.
La mayoría de proyectos empiezan por un servicio y acaban tocando otros. Al llevarlo todo el mismo equipo, no pierdes tiempo en explicar tu negocio dos veces.
Aplicaciones de gestión hechas para tu forma de trabajar, no al revés. Sin licencias por usuario y con el código en tus manos.
Ver servicioWebs corporativas y landings que cargan en menos de dos segundos, se ven bien en el móvil y están preparadas para posicionar.
Ver servicioApps para iOS y Android conectadas con tus sistemas: de la idea a las tiendas en 8-12 semanas, con soporte después.
Ver servicioComercio electrónico que vende: catálogo, pagos, envíos y stock sincronizados con tu ERP para no duplicar trabajo.
Ver servicioFacturas que se procesan solas, informes que se envían solos y sistemas que por fin se hablan entre ellos.
Ver servicioIA aplicada donde deja dinero: clasificar documentos, atender consultas repetidas o anticipar la fuga de un cliente.
Ver servicioSi tu duda no está aquí, escríbenos y te la resolvemos sin compromiso.
Mucho menos de lo que la gente imagina. Las medidas que evitan el 90% de los incidentes —doble factor, copias verificadas, actualizaciones al día, gestor de contraseñas y una revisión periódica de accesos— suponen un coste mensual muy contenido. La factura cara llega siempre después del incidente: parada de actividad, recuperación de datos, avisos a clientes y posibles sanciones.
Desconecta el equipo afectado de la red pero no lo apagues, cambia las contraseñas desde otro dispositivo limpio, avisa a tu proveedor informático y documenta todo lo que veas con fecha y hora. Si hay datos personales implicados, en España existe obligación de notificar a la AEPD en 72 horas, así que conviene tener localizado de antemano a alguien que sepa acompañarte en ese proceso.
El antivirus cubre una parte, pero no evita que alguien entre con una contraseña robada, ni que un correo fraudulento consiga una transferencia, ni que un servidor sin actualizar quede expuesto. Es una capa más, no un plan de seguridad.
Sí. Muchos clientes empiezan por el diagnóstico: te entregamos el estado real y la lista priorizada de qué haríamos, y a partir de ahí decides si lo ejecutamos nosotros, tu equipo interno u otro proveedor.
Aplica igual, sólo cambian las herramientas. En la nube el riesgo se concentra en la gestión de accesos y en la configuración: cuentas de administración sin doble factor, permisos demasiado amplios o copias que en realidad no existen porque se daba por hecho que el proveedor las hacía.
Estamos comprometidos a proteger su privacidad. Nunca recopilaremos información sobre usted sin su consentimiento explícito.
Hacemos una revisión honesta de tus accesos, copias y actualizaciones, y te decimos por dónde empezar. Sin vendarte los ojos ni venderte lo que no necesitas.