Montar la tienda es la parte fácil. Lo difícil es que el stock cuadre, los pedidos entren solos en tu gestión y la ficha de producto convenza. De eso nos ocupamos.
de carga: cada segundo de más cuesta ventas.
sincronizado entre tienda, almacén y ERP.
es de donde llega la mayoría del tráfico, y se diseña para él.
la tienda, los datos de clientes y el catálogo.
Poner productos en una plantilla lo hace cualquiera. La diferencia entre una tienda que factura y una que sólo da trabajo está en lo que no se ve: que el stock sea el mismo en la web y en el almacén, que el pedido entre solo en la gestión, que la ficha responda las dudas que hacen dudar y que el proceso de pago no pierda gente por el camino.
También está el detalle de dónde vendes. Los marketplaces traen volumen desde el primer día, pero las condiciones y las comisiones las ponen ellos. Tener tienda propia no es incompatible: es el único canal cuyas reglas no te pueden cambiar de un día para otro, y el único que te deja quedarte con los datos de tus clientes.
Todo lo que hay entre que alguien te encuentra en Google y que el pedido sale del almacén con su factura.
Estructura de categorías pensada para buscar y para posicionar, con fichas que resuelven las dudas reales: medidas, plazos, devoluciones y comparativas.
Tarjeta, Bizum, PayPal, transferencia o pago aplazado, y cálculo de portes con las agencias que uses, incluida la generación de etiquetas.
Productos, precios, stock y pedidos conectados en los dos sentidos. El dato se introduce una vez y viaja solo.
Tarifas por cliente, descuentos por volumen, pedidos rápidos por referencia y zona privada para tus distribuidores.
URLs limpias, datos estructurados de producto, velocidad cuidada y medición del embudo para saber dónde se pierde la venta.
Varios idiomas, monedas e impuestos por país, con los textos legales adaptados a dónde vendes.
Trabajamos por entregas y con precio cerrado desde el principio: sabes qué recibes, cuándo y por cuánto.
Qué vendes, a quién, con qué precios y con qué logística. De ahí sale la estructura de la tienda y el presupuesto cerrado.
Diseñamos la portada, la categoría y la ficha de producto, que es donde se gana o se pierde la venta. Lo apruebas antes de programar.
Tienda, pagos, envíos y conexión con tu gestión. Con pruebas de pedido de principio a fin antes de abrir.
Salimos a producción, medimos el embudo y ajustamos: la primera versión nunca es la que más vende, y eso es normal.
El error que más caro sale es tratar la tienda como un canal aparte: un catálogo que se actualiza a mano, un stock que se descuadra y unos pedidos que alguien copia al ERP cada mañana. Cuando todo eso está conectado, vender más no significa trabajar más.
La mayoría de proyectos empiezan por un servicio y acaban tocando otros. Al llevarlo todo el mismo equipo, no pierdes tiempo en explicar tu negocio dos veces.
Aplicaciones de gestión hechas para tu forma de trabajar, no al revés. Sin licencias por usuario y con el código en tus manos.
Ver servicioWebs corporativas y landings que cargan en menos de dos segundos, se ven bien en el móvil y están preparadas para posicionar.
Ver servicioApps para iOS y Android conectadas con tus sistemas: de la idea a las tiendas en 8-12 semanas, con soporte después.
Ver servicioFacturas que se procesan solas, informes que se envían solos y sistemas que por fin se hablan entre ellos.
Ver servicioIA aplicada donde deja dinero: clasificar documentos, atender consultas repetidas o anticipar la fuga de un cliente.
Ver servicioDoble factor, copias verificadas, backups y revisión de accesos. Lo que evita el 90% de los sustos, sin discursos de miedo.
Ver servicioSi tu duda no está aquí, escríbenos y te la resolvemos sin compromiso.
Las dos cosas, según el caso. Para catálogos estándar solemos partir de una plataforma consolidada, que sale más económica de arrancar y de mantener. El desarrollo a medida compensa cuando hay reglas de negocio particulares: tarifas por cliente, configuradores de producto, integraciones exigentes o modelos de venta que las plataformas no contemplan sin pelearse con ellas.
Sí, es lo que más valor aporta. Si tu ERP tiene API, nos conectamos a ella; si no, hay otras vías como ficheros de intercambio o acceso a base de datos. Lo comprobamos antes de comprometer plazos, porque de eso depende que dejes o no de teclear pedidos a mano.
Una tienda con catálogo acotado suele estar abierta en 6-10 semanas. Lo que más alarga el proyecto casi nunca es la programación: es tener las fotos, los textos y los datos de producto listos. Por eso empezamos por ahí y te damos una plantilla para ir preparándolo en paralelo.
La tienda sale con el SEO técnico resuelto: estructura, URLs, datos estructurados de producto, velocidad y sitemap. A partir de ahí, posicionar en comercio electrónico es un trabajo continuo de contenido y enlaces que también podemos llevar desde el servicio de SEO.
Sí. Preparamos idiomas, monedas, impuestos por país y textos legales adaptados. Lo que conviene revisar antes es la parte logística y fiscal, porque suele condicionar más que la tecnología: te ayudamos a plantear ese análisis aunque la decisión final sea tuya y de tu asesoría.
Estamos comprometidos a proteger su privacidad. Nunca recopilaremos información sobre usted sin su consentimiento explícito.
Tanto si partes de cero como si ya tienes una tienda que no acaba de funcionar, te decimos qué haríamos y qué costaría. Sin compromiso.