Nada de proyectos de laboratorio. Aplicamos IA donde se nota en horas y en euros: documentos que se clasifican solos, consultas que se responden al momento y datos que por fin dicen algo.
para tener una prueba real funcionando con tus datos.
del trabajo de un proyecto de IA es ordenar la información.
cumplido: tus datos no entrenan modelos de terceros.
para revisar con números si el ahorro es real.
Se plantean como proyectos tecnológicos cuando son proyectos de negocio. Nadie compra «IA»: se compra atender antes al cliente, dejar de perder tardes clasificando facturas o redactar en veinte minutos lo que antes llevaba una mañana. Cuando el punto de partida es un problema concreto y medible, el proyecto sale adelante; cuando es la herramienta de moda, se queda en una prueba que nadie vuelve a abrir.
El segundo punto crítico son los datos. Los modelos funcionan bien cuando se apoyan en información propia y ordenada: tu catálogo, tus tarifas, tu histórico de incidencias, tus documentos internos. Si eso está repartido entre correos, hojas de cálculo y la cabeza de dos personas, el resultado será mediocre por muy potente que sea el modelo. Ordenar los datos suele ser el 70% del trabajo, y es la parte que deja valor aunque el proyecto cambie de rumbo.
Siempre sobre tus propios datos y con una métrica acordada antes de empezar. Si a los dos meses no hay ahorro medible, lo replanteamos.
Facturas, albaranes o contratos que se leen solos, se clasifican y entran en tu sistema sin que nadie los teclee. Menos horas y menos errores en cifras que importan.
Un asistente entrenado con tu documentación que responde las consultas repetidas a cualquier hora y deriva a una persona cuando toca. Tu equipo se queda con lo que aporta.
Borradores de presupuestos, fichas de producto, correos y textos web a partir de tus plantillas y tu tono. El humano revisa y firma; la página en blanco desaparece.
Detectar al cliente que está a punto de irse, prever la demanda o encontrar patrones de venta que no se ven en una hoja de cálculo.
Preguntar en lenguaje normal y obtener la respuesta con la fuente citada, en lugar de rebuscar en carpetas compartidas.
La IA sirve cuando vive dentro de tus procesos: tu ERP, tu CRM, tu correo o tu web. No en una herramienta más que hay que abrir aparte.
Trabajamos por entregas y con precio cerrado desde el principio: sabes qué recibes, cuándo y por cuánto.
Medimos cuántas veces se repite la tarea y cuánto cuesta hoy. Si no sale rentable, te lo decimos y buscamos otro punto de partida.
Reunimos y limpiamos la información que necesita el modelo. Esta parte deja valor en tu empresa aunque el proyecto cambie después.
Montamos una versión funcionando con tus datos y la usáis de verdad. Ahí se ve el acierto real, no en una demostración preparada.
Integramos con tus sistemas, formamos al equipo y revisamos a los 60 días si el ahorro previsto se está cumpliendo.
El sector vende magia; nosotros vendemos horas ahorradas. Antes de escribir una línea de código medimos cuánto cuesta hoy la tarea y qué parte puede resolver un modelo, con qué margen de error y qué pasa cuando se equivoca.
La mayoría de proyectos empiezan por un servicio y acaban tocando otros. Al llevarlo todo el mismo equipo, no pierdes tiempo en explicar tu negocio dos veces.
Aplicaciones de gestión hechas para tu forma de trabajar, no al revés. Sin licencias por usuario y con el código en tus manos.
Ver servicioWebs corporativas y landings que cargan en menos de dos segundos, se ven bien en el móvil y están preparadas para posicionar.
Ver servicioApps para iOS y Android conectadas con tus sistemas: de la idea a las tiendas en 8-12 semanas, con soporte después.
Ver servicioComercio electrónico que vende: catálogo, pagos, envíos y stock sincronizados con tu ERP para no duplicar trabajo.
Ver servicioFacturas que se procesan solas, informes que se envían solos y sistemas que por fin se hablan entre ellos.
Ver servicioDoble factor, copias verificadas, backups y revisión de accesos. Lo que evita el 90% de los sustos, sin discursos de miedo.
Ver servicioSi tu duda no está aquí, escríbenos y te la resolvemos sin compromiso.
Depende de la herramienta y del contrato, y por eso lo revisamos antes de nada. Hay servicios que usan lo que escribes para entrenar sus modelos y otros que garantizan por contrato que no lo hacen. Trabajamos sólo con los segundos, definimos qué información no puede salir de la empresa y dejamos por escrito dónde se almacena cada dato. Es perfectamente compatible con el RGPD si se elige bien.
Sí, siempre que se aplique a una tarea repetitiva y con volumen. En equipos de 5 a 50 personas lo que mejor funciona es la atención de consultas frecuentes, la clasificación de documentos y la redacción de textos comerciales. En esos casos la inversión se recupera en meses, porque el ahorro es de horas de trabajo cualificado.
Se va a equivocar alguna vez, y por eso lo diseñamos contándolo. Definimos un umbral de confianza: por encima, el sistema actúa solo; por debajo, deriva a una persona. Además dejamos trazabilidad de cada decisión, para poder revisar qué pasó cuando algo sale mal.
Menos de los que la gente cree. Para asistentes de atención o búsqueda documental basta con la documentación que ya tienes. Para predicción sí hace falta histórico, y ahí lo primero que hacemos es comprobar si el que tienes sirve antes de que gastes un euro.
Solemos tener una prueba real funcionando en dos a cuatro semanas, y la revisión con números a los dos meses de uso. Trabajar así evita el problema clásico de estos proyectos: descubrir a los seis meses que la idea no encajaba.
Estamos comprometidos a proteger su privacidad. Nunca recopilaremos información sobre usted sin su consentimiento explícito.
Cuéntanos qué tarea os come más tiempo. En una llamada te decimos si la IA la resuelve, con qué fiabilidad y qué costaría probarlo.